La luna afilada como un alfanje,
con sombras alargadas,
la avalancha de nieve que
rodaba montaña abajo,
producido por mil truenos
empezó a acariciarse como
el arpa de desbrabador.
Su copa era tan alta
que podia conversar
con las estrellas.
Allí a lo alto se veía
al bosque inclinado, como
un joven galán , ante la
